Compañeros del crimen

Ir a la tienda

Autor: Gema Palacios
Gema Palacios

quienes hemos tenido el placer y a veces el dolor de conocer a gema (porque gema es una montaña rusa, casi una gráfica del pib español) supimos desde el vamos (como dicen en la argentina) que nos estaba ocultando algo. a algunos consiguió engañarlos, claro; no a mí. desde que leí por vez primera un verso suyo tuve la conciencia de hallarme ante algo rarísimo, algo que pocas veces se da: una escritora que sabía lo que quería. es cierto, aún no sabía cómo se hacía, pero en esos poemas ya podíamos encontrarnos a veces con una semilla o una veta entre dos palabras o dos versos.

nosotros (los que la conocimos) cuidamos o intentamos cuidar en la medida de lo posible esa semilla o veta, y gema nos entregó a cambio su primer libro, morada y plata (ebediziones; 2013), en el que ya empezaba a despuntar su talento. más se unieron a mi bando y a mi creencia de que gema ocultaba algo grandioso, aunque aún no terminaba de soltarlo.

fuimos incapaces de prever lo que vendría después.

compañeros del crimen, el libro para el que estoy escribiendo esto, es una obra madura y cerrada. un poemario en el que unas piezas dialogan con otras hasta construir un todo que tiene la característica que define a los grandes escritores: no sobra ni una palabra. si tuviese que elogiar la mayor cualidad de compañeros del crimen –y no puedo hablar aquí por extenso, me dicen– no dudaría ni un instante: gema palacios ha reinventado la segunda persona del singular. quienes me conozcan sabrán que no soy amigo de exageraciones, así que no es poco lo que me estoy aventurando a afirmar. en gema existe esa dualidad que caracteriza a la literatura, en la que lo particular y lo general se cifran en su hábil manera de dirigirse a un interlocutor imaginario: los poemas de este libro nos hablan a nosotros, a los lectores, de una forma que podríamos calificar como cuántica e incluso mágica, pero también se dirigen a una persona real (y literaria) a la que –a veces, no siempre– el poema va dedicado. gema ha dotado de una dimensión única al que –si bien de algún modo está implícita en la idea misma de poesía– aquí se nos revela como un mecanismo de precisión. un mágico y doble, como en pizarnik. un que por cierto también es un vos. un al que se dirige con erotismo y con erudición, como en ese maravilloso espacio que gema descubre para nosotros y que probablemente habría hecho temblar de ira y de deseo al mismo borges: el baño de una biblioteca.

debo terminar. pero déjenme que antes añada que gema está llena de ecos. ecos visibles como los de pizarnik o valente o luisa castro, bataille, bolaño, carlos edmundo de ory, cristian piné o magui testoni, y también ecos invisibles de neruda, juan ramón, lorca y girondo, y esos labios trilces, claro, de su poema “inferencias y temblores”. ecos –también– de la posmodernidad, pero hábilmente reconfigurados y cargados de valor.

como colofón, permítanme una apreciación y un consejo. el consejo es sencillo: lean a gema uniendo las vocales como lo haría un argentino. la apreciación hay que hacerla de toda la gran poesía, y se resumiría en: esta nota es un fracaso. esta nota es un fracaso porque los versos de gema están escritos para deslizarse entre cualesquiera apreciaciones críticas. yo no estoy hablando de nada y me disculpan ustedes el vacío pero es que la poesía de gema sólo existe en el momento de su lectura. nace y muere en nuestros ojos y así es como transforma ese instante, el de la lectura, en algo casi místico. la poesía de gema es inenarrable, pero no por lo trascendente sino por lo aéreo, por lo fugaz. así que si quieren conocerla, sólo tienen una opción: léanla. la reconocerán releyéndola, claro, pero nada como la primera vez así que ahí va otro consejo para todas las primeras veces: háganlo despacio.

y a los que me conozcan y estén leyendo esto cargados de odio hacia el romanticisimo arrebatado que a veces me despierta gema, a los que estén buscando –furiosos– las mayúsculas en mi texto, sólo les puedo responder con uno de los versos de compañeros del crimen:

hace falta que el mundo se tambalee un poco para empezar a querer.

munir

En nuestra tienda podéis contarnos qué os ha parecido el libro.

Ése era el prólogo a Compañeros del crimen. A continuación algunas de las reseñas que el libro ha suscitado:

La complicidad con Gema, por Pablo Jauralde Pou. En Han ganado los malos.

Compañeros del crimen, por Selena Millares. En Ediciones Paralelo.

Compañeros del crimen, por Eduardo Prieto. En Activa inoperancia.

Compañeros del crimen, por Cristian Piné. En El placer de la lectura.

La cadencia del endecapétalo, por Javier Gimeno. En Si no lo leo no lo creo.

Compañeros del crimen, por Ruth Llana. En Revista Vísperas.

Compañeros del crimen, por Manuel Pujante. En La Galla Ciencia.

Morir Aullando, por Carmen Arduña. En Paralelo || Blog.

Repetir el crimen, por Emily Roberts. En Media Distancia.



5 respuestas a “Compañeros del crimen”

  1. […] crees que faltas entre nuestros Compañeros del crimen; si quieres enviarnos tu manuscrito; si quieres que reseñemos tu libro; si quieres que publiquemos […]

  2. […] algunos de sus poemas recogidos en su última publicación “Compañeros del crimen” (Ediciones Paralelo, 2014) y dando fin con textos que pertenecen a un libro inédito, de los cuales recitó algunas […]

  3. […] a leernos algunos de sus poemas recogidos en su última publicación “Compañeros del crimen” (Ediciones Paralelo, 2014) y dando fin con textos que pertenecen a un libro inédito, de los cuales recitó algunas […]

  4. […] El ganador recibirá una cesta de libros de la editorial que estará compuesta por un ejemplar de cada libro que tengamos disponible en el catálogo (Augurio, Europa Aplaude, Elogio a la Ceguera, La higiene íntima, Tú y yo y las primeras lluvias, Compañeros del crimen). […]